Paso del Señor
El Señor del Ecce-Homo: arte, devoción y expresividad en el Paso de Misterio
En el paso de Misterio se representa el momento pasionista correspondiente al pasaje evangélico en que Cristo, flagelado y coronado de espinas, maltrecho por el sufrimiento, es presentado al pueblo por el procurador Pilatos. Según el Evangelio de San Juan (Capítulo 19, 5-6): «Jesús salió afuera, con la corona de espinas y el manto de púrpura. Pilatos les dijo: ¡Ahí tenéis al hombre!». Esta escena se sitúa, por tanto, entre la coronación de espinas y la Sentencia a muerte, constituyendo un instante de máxima tensión dramática y devocional.
Cristo aparece con clámide púrpura, de pie, con las manos atadas por delante, la corona de espinas de recia contextura y el rostro maltrecho por los golpes recibidos. En las manos sostiene una caña, símbolo de realeza que aquí refleja la burla y el desprecio. La talla, de gran porte y calidad artística, destaca por su cabeza de expresión serena, el
Se ha atribuido recientemente a la escuela andaluza, vinculada a Pedro Roldán, aunque esta hipótesis resulta discutible, pues los rasgos estilísticos roldanescos no aparecen claramente en la talla. Todo lo que podemos afirmar por ahora es que futuras aportaciones documentales podrían ayudar a encuadrarla con mayor precisión dentro de una estética determinada.
La imagen ha sido restaurada en varias ocasiones: en 1950 por Manuel Jesús Domecq González, en 1992 por Francisco Pinto, quien fijó la imagen a la peana, y en 2008 por Francisco Bazán.
La clámide fue confeccionada por las Carmelitas en 1964, siendo el último trabajo que realizaron. Las potencias de plata sobredorada, enriquecidas con enormes piedras y cabujares, presentan en su base un rubí y 12 zafiros blancos, realizadas por los Talleres Rodríguez de Córdoba en 1960. En el camarín, Seco Imbert elaboró otras potencias y un cetro de plata en 1910.
En el paso aparecen también las figuras no sagradas de Pilatos y un sayón. El procurador romano está en el momento de presentar a Cristo al pueblo, mientras el sayón, con la lanza en la mano, le empuja hacia la parte delantera del paso. Ambas figuras, de escuela valenciana y anónimas, datan del siglo XIX y destacan por su expresividad y fuerte sentido histórico.
La canastilla fue realizada por Manuel Seco Imbert en 1927, en plata de ley cincelada y repujada, adornada con guirnaldas de rosas y relieves con alegorías de la Pasión. Originalmente, las figuras procesionaban directamente sobre esta canastilla. En 1964, el taller de Villarreal alargó la canastilla, completó las partes caladas y repujó las maniguetas y respiraderos en 1976.
El paso porta candelabros distribuidos por todo el conjunto: cuatro sobre la mesa del paso, cuatro en las esquinas de la canastilla y un candelabro lateral central por cada lado, sumando un total de 62 tulipas. Sobre la canastilla también figura la imagen de Santa María de Montserrat como venera.
Las dimensiones de las andas son 224 cm de ancho, 365 cm de largo y 150 cm de alto, y los faldones fueron confeccionados en 2000. En 1996, se añadieron un Senatus y un pebetero con incienso, que fueron retirados al año siguiente.
El Paso de Misterio del Señor del Ecce-Homo combina magistralmente devoción, expresividad y riqueza artística, consolidándose como una de las piezas más representativas de la Semana Santa jerezana.