Paso de Palio

Nuestra Señora del Mayor Dolor: arte y devoción en el paso de palio de Jerez

En el paso de palio se venera la talla de Nuestra Señora del Mayor Dolor, conocida popularmente entre los jerezanos como «El Dolor».

El palio, las caídas del mismo y el manto son diseño de José Tova Villalba y fueron bordados con oro y pedrerías por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, finalizándolo en 1903. El diseño siguió un dibujo del pintor costumbrista sevillano José Toba Villalba para la Virgen del Refugio de la Hermandad de San Bernardo de Sevilla. En el interior del palio se aprovecharon los antiguos bordados del anterior palio de esa hermandad, realizados en 1881 por Patrocinio López.

El 6 de abril de 1927, la Hermandad del Mayor Dolor adquirió el conjunto de palio y manto por 16.000 pesetas, estrenándolo en la Semana Santa de 1929 en Jerez.

Tradicionalmente, esta Dolorosa excepcional se ha atribuido a las gubias del genial Martínez Montañés, aunque algunos estudios recientes cuestionan esta paternidad. Hay teorías que remontan la talla al siglo XVI, pero hoy día es de candelero, conservándose únicamente el rostro y las manos, suficientes para afirmar su carácter de obra maestra dentro del arte cofradiero jerezano.

El rostro de la Virgen transmite un dolor profundo, sin esperanza, con los ojos muy elevados al cielo y los labios entreabiertos. Las manos se distinguen por su expresividad: la izquierda en actitud implorante, la derecha ofreciendo al Hijo, mostrando una actitud de corredentora. Esta composición otorga a la talla un patetismo y un lirismo trágico que la sitúan como una de las Dolorosas más conmovedoras de Andalucía

Aunque algunos críticos han sugerido situarla en el segundo tercio del siglo XVI por su movimiento agitado, la mayoría coincide en que refleja la influencia de Montañés, adaptada a la sensibilidad del escultor que la realizó, concentrándose en expresar un dolor vivo y humano, sin las connotaciones teológicas habituales.

La Virgen posee varias sayas bordadas:

  • Una de terciopelo azul con bordados en oro y composición asimétrica de flores y motivos rococó, 1889, anónima.
  • Otra de estilo isabelino, siglo XVIII, que combina con un manto de camarín del mismo periodo.
  • Dos de terciopelo granate con bordados en oro, 1902 y 1918.
  • Una realizada a partir de un traje de luces del torero Litri.

La corona de plata de ley sobredorada incluye incrustaciones de esmalte de Toledo a dos caras, representando los misterios del Rosario, los Apóstoles, el escudo de España, el de la ciudad, el del Cardenal Arzobispo, el del Ecce-Homo y dos rosetones. Esta obra fue realizada por Manuel Seco Imbert en 1928, costando 6.000 pesetas.

El puñal de la Virgen es histórico: en 1872, una dama jerezana ofreció a la Virgen sus joyas tras su boda. En 1912, Federico Rivero O’Neale mandó confeccionar un puñal de cristal de roca, incorporando las piezas de la ofrenda.

Los bordados del palio, manto y caídas destacan por su finura y calidad. Los antiguos bordados de la Hermandad de San Bernardo se incorporaron y, en 1966, las Hermanas Carmelitas de la Caridad trasladaron los bordados del manto a terciopelo nuevo. Otro manto, azul con bordados en oro, fue donado por el Marqués de Alboloduy en 1891.

Las caídas exteriores fueron renovadas por Esperanza Elena Caro en 1968; el techo se limpió en 1993 por José Antonio Cachero. Los bordados presentan un diseño simétrico, con grandes hojas y tallos finos, escudos en el centro y composiciones armoniosas a lo largo de los varales.

El techo del palio muestra el escudo de la Hermandad, coronado por una enorme corona real y rodeado por el collar de la Orden del Toisón de Oro, única referencia a los antiguos propietarios, la Hermandad de San Bernardo de Sevilla. El resto del techo se decora con roleos y hojas de acanto, simétricas y delicadas, rematadas por un galón de oro cercano al borde.

Los varales y candelabros de cola fueron realizados por Manuel Seco Imbert en 1929; los varales actuales son del taller de Lorenzo, Jiménez y Rueda. Los candelabros poseen diez tulipas cada uno y floreros de cristal con forma de trompeta, ofreciendo un soporte elegante y armonioso.

Los respiraderos, de estilo barroco y repujados en plata por Lorenzo Jiménez Rueda, fueron estrenados en 1975, con composiciones armónicas y altorrelieves que representan el paso de Misterio. La nueva candelería de plata cofradiera, obra de Manuel de los Ríos (1993), cuenta con 96 puntos de luz, complementando los varales y la peana repujados en plata.

Las jarras, de diversos tamaños, fueron repujadas en 1970, y restauradas en 2000. El llamador, de plata de ley, se estrenó en 1929 y fue repujado por Seco Imbert. El paso incluye también una imagen venera de la Virgen del Pilar.

El paso fue restaurado en 1994, y los faldones de terciopelo rojo, bordados por Encarnación López (1980), muestran los escudos de la Hermandad, de Jerez y de San Dionisio, con lambrequines y flores bordados en hilos de oro. Cada esquina tiene un broche con jarras de azucenas, y la composición de las flores y lambrequines es simétrica y detallada.

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