Historia
De sus orígenes a la actualidad: tradición y devoción centenaria
Referencia histórica y orígenes fundacionales
Cuenta la tradición que la primitiva Asociación de San Bartolomé fue creada en el hospital bajo la advocación de este Apóstol en 1488, autorizada por el Cardenal González de Mendoza. Se mantiene, desde su creación, ligada a los funcionamientos de los locales hospitalarios que se encontraban situados en el antiguo Arroyo de Curtidores o de los Cañas.
Su primer carácter asistencial o benéfico desapareció con la reducción de hospitales, de modo que la primitiva Cofradía creada por zurradores, zapateros y curtidores, se acogió al nuevo ritmo de las instituciones de esta clase, para ser una de las más importantes de la ciudad. Hermandad y centro hospitalario permanecieron unidos hasta que se produjo la reducción de hospitales de Jerez por orden del rey Felipe II.
En el año 1590 se reduce el hospital bajo la advocación del Apóstol San Bartolomé con el de la Candelaria, dirigido en aquellos tiempos por el insigne Beato Juan Pecador. El mandato de la reducción tuvo sus peculiares características, ya que se llevó a cabo por súplica del Rey Felipe II y de éste al Papa Pío V, que accedió a la normativa por el mejor desarrollo de la atención hospitalaria en la ciudad.
Sus primitivas Reglas fueron aprobadas el 17 de julio de 1503, por el Cardenal Hurtado de Mendoza, según consta en la famosa carta clasificatoria de Felipe Haro, en la que se la menciona en el puesto número uno, por orden de antigüedad.
Traslados y sedes canónicas (siglos XVII–XVIII)
Una vez efectuada la reducción de hospitales, sus dependencias fueron cedidas al hospital de la Candelaria, y la Hermandad se trasladó a la Iglesia Colegial, donde ya se encontraba en 1611, sostenida económicamente por sus hermanos, siendo su misión principal el culto y fomento del Santísimo Sacramento.
En la Colegiata se encontraba en 1622, cuando el Papa Gregorio XV concedió a la primitiva Cofradía de San Bartolomé grandes indulgencias para los hermanos y devotos, por las asistencias a diversas festividades.
Al cabo de los años se trasladó a los recintos conventuales bajo la advocación de la Virgen del Carmen, por encontrarse el gran templo jerezano en obras tras los desprendimientos sufridos en la nave del Sagrario en 1680, cerrándose definitivamente el templo en 1694, también por ruinas. El Papa Inocencio XII concedió en 1721 indulgencia plenaria por diversas asistencias y realizaciones.
Establecimiento definitivo en San Dionisio
Previa solicitud, se concedió a la Hermandad autorización para su traslado a la Iglesia de San Dionisio el 3 de junio de 1738, instalándose en una capilla lateral contigua a la denominada de la Epístola, previa construcción del retablo correspondiente.
La construcción del retablo se cita en el protocolo del escribano de la ciudad Juan Ponciano Argüello, siendo realizado por Agustín de Medina y Flores (carpintero tallista) y Francisco de Mendoza (escultor), el 11 de junio de 1740.
A partir de este traslado, Nuestra Señora de la Luz, antigua advocación de la titular mariana, comienza a ser invocada como «El Dolor» y, poco después, como «Del Mayor Dolor».
En 1768, el Cardenal Arzobispo Francisco de Solís concedió cien días de indulgencia por diversas realizaciones religiosas, y el 22 de abril de 1774, el Obispo de Gadara otorgó cuarenta días de indulgencia durante su visita pastoral.
Crisis, reorganización y resurgir (siglo XIX)
En 1835, la Hermandad se vio asolada por el abandono. En 1849, gracias a la iniciativa del director espiritual del templo, Juan García Pérez, se celebraron reuniones con vecinos de la feligresía, acordándose la recuperación de la salida procesional en la tarde del Jueves Santo, que finalmente se llevó a cabo en 1867.
La aprobación de la organización de los Estatutos tuvo lugar el 18 de noviembre de 1850. En mayo de 1849, tras la celebración del Cabildo, la mayordomía pasó de Juan David Gordon a su hijo Carlos Gordon y Beigbeder.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la Hermandad realizó estación de penitencia en los años 1867, de 1875 a 1882, y nuevamente en 1886 y 1888, consolidándose su presencia procesional en el último cuarto de la centuria.
Cultos, estética y patrimonio a comienzos del siglo XX
Sin embargo, nada más comenzar el siglo XX, la procesión dejará de realizarse. La Hermandad efectuó su salida procesional el Jueves Santo de los años 1901 y 1903, y no volverá a organizar estación de penitencia hasta 1921. No obstante, saliera o no el Jueves Santo, sí se celebraban unos brillantísimos cultos cuaresmales, que constituían uno de los principales referentes devocionales de la corporación.
Se organizaban excelentes septenarios, en los cuales el altar de cultos se montaba con toda clase de detalles y con una gran profusión de candelabros y flores, llegando incluso a colocarse ante el Ecce Homo el balconcillo de plata, con el fin de recrear de forma más expresiva la exposición de Cristo azotado y coronado de espinas en el Pretorio. Todo destacaba de manera especial, puesto que —como entonces era preceptivo según la Liturgia— se cubría por completo el retablo del templo con el velo morado, que servía de fondo al altar de los cultos. El templo se veía abarrotado de fieles.
El Altar de Cultos era preparado por los carpinteros de Arias, bajo la experta dirección y colaboración de Juan Gavira Ribera y José Rafael Monts García. En el centro del templo se disponía, utilizando los preciosos bancos góticos que aún hoy pueden contemplarse junto al presbiterio, una especie de «aprisco» en forma de U, desde el que presidían los cultos los componentes de la Junta de Gobierno y los cofrades de la Hermandad, encabezados por los Hermanos Mayores de los años comprendidos entre las décadas de 1920 y 1945, tales como Diego Zuleta (años 1925 a 1929), Manuel Sierra Navarro, Juan Manuel González Guillén, Íñigo Ruiz Ruiz, Luis López Carrizosa, Francisco López Carrizosa y Pedro López Carrizosa e Izaguirre.
Todos los días, al finalizar la Santa Misa del septenario y la Corona Dolorosa, se rezaba un solemne responso por los hermanos fallecidos, con toda la pompa litúrgica, acompañando a los oficiantes palermos encendidos. El último día, que coincidía siempre con el Viernes de Dolores, se celebraba el solemne Besamanos de Nuestra Señora del Mayor Dolor, tenía lugar la Función Principal de Instituto y se realizaba una procesión por las calles con el Santísimo Sacramento. Entre los grandes predicadores de los años treinta cabe citar al Magistral de la Catedral de Madrid y al insigne don Rafael Sáenz de Diego.
La estética de la Hermandad en estos primeros años del siglo XX era la heredada del último tercio del siglo XIX. Los pasos eran portados por mozos de cordel y dirigidos por dos capataces, siguiendo el estilo propio y tradicional de la tierra.
Reorganización y esplendor en los años veinte
Cuando se reorganiza la Hermandad y comienza nuevamente a realizar estación de penitencia en el último tercio del siglo XIX, adquiere para el paso de Misterio una canastilla sin calado, de plata de ley y estilo neoclásico, y compra en 1891 un Ecce Homo, un Pilatos y un soldado romano, todos ellos de talla completa y de procedencia valenciana. Para el paso de la Virgen estrenó ese mismo año un manto semilargo, concebido para un paso cargado por fuera, realizado en terciopelo azul y bordado en oro, donado por el Marqués de Alboloduy, así como una saya. El techo de este paso de palio era una pintura realizada por Germán Álvarez Algeciras en 1898, donada por Doña Encarnación Álvarez de Álvarez (en la actualidad se conserva colgado al final de la nave de Nuestra Señora del Mayor Dolor, en la iglesia de San Dionisio).
En 1912, Federico Rivero O’Neale mandó realizar un valiosísimo puñal de oro, diamantes, brillantes y platino para la Virgen, confeccionado con los cinco aderezos que una dama jerezana, el día de su boda en 1872, ofreció a Nuestra Señora del Mayor Dolor.
En los años veinte, la Hermandad recobrará su antigua pujanza. En 1921 vuelve a salir la corporación ya con carácter permanente, continuidad que se mantiene hasta nuestros días, a excepción del parón que supuso la Segunda República. El 13 de febrero de 1921 se elige por unanimidad una nueva
Años antes, en 1917, el Lunes Santo, 2 de abril, salió en procesión de rogativas el Señor de la Puerta Real, acto promovido por destacadas personalidades, al que acudió en corporación el Ayuntamiento de Jerez. Otro Ecce Homo, el Señor de los Trabajos, salió desde Santiago el 17 de abril, Jueves Santo de 1919, en procesión hasta la Victoria. Este hecho se produjo porque un destacado grupo de hermanos de la Soledad y de otras hermandades intentaron constituir una nueva corporación teniendo como titular al Señor de los Trabajos.
Otro acto de especial emotividad lo constituía la salida del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa, que, a pie y en formación, partía del Cuartel Fernando Primo de Rivera los Jueves y Viernes Santo para visitar diversos Sagrarios, siendo uno de ellos el de San Dionisio. Allí, los trescientos soldados, ataviados con traje azul y franjas encarnadas, casco y sable, se arrodillaban ante los pasos. Por otra parte, la Hermandad supo conservar en aquella época —y conserva aún hoy— la tradición de la «Trompeta Saetera», que anunciaba diversos actos y cultos. Andrés Fernández García, conocido como «El Cocherito», cochero de una tartana de un antiguo prohombre de Jerez, tocaba una trompeta de fabricación francesa durante los Septenarios y la procesión del Dolor. El sonido que se oía era un semitono de lamento, como si se tratara del paso de ajusticiados. Hace pocos años volvió a recuperarse esta tradición gracias a un familiar descendiente de «El Cocherito», Antonio Mancheño Pruaño, fallecido en 1998.
En estos años —como puede apreciarse en la imagen de 1927— la Virgen aparece saliendo en procesión bajo un nuevo palio bordado, de color claro, con la tipología de figuras. Ya entonces comienzan a aparecer los respiraderos, basamentos y varales de plata, de estilo gótico. En la segunda mitad de los años veinte, el paso de Misterio presentaba una composición muy similar a la actual: en esos años Seco Imbert realiza los respiraderos y un último cuerpo de la escalinata, aunque el conjunto quedará ampliado y definitivamente terminado en 1964 por la Viuda de Villarreal.
El 6 de abril de 1927, la Hermandad adquirió a la de San Bernardo de Sevilla, por 16.000 pesetas, el palio y el manto que en 1903 bordó para la corporación sevillana Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Salió por primera vez en Jerez en 1929.
El primer año en que desfila en Semana Santa la Banda Municipal de Jerez, en 1930, lo hace acompañando a la Virgen del Mayor Dolor, por un importe de 300 pesetas. Dicho acompañamiento se ha mantenido ininterrumpidamente hasta nuestros días.
La Segunda República y tradiciones singulares
La proclamación de la Segunda República supuso un paréntesis en la salida procesional de la Cofradía. La Hermandad decidió no realizar estación de penitencia durante la Semana Santa entre los años 1931 y 1936.
Como tradición oral, se contaba que, durante los años de la II República, se daba la circunstancia de que, al ser la Hermandad la más antigua que procesionaba y también la más completa en pasos, insignias y presidencias, era precisamente durante su desfile procesional cuando se producían algunas algarabías o manifestaciones de protesta protagonizadas por trabajadores del campo o de las bodegas. La mayoría de las veces, estos episodios terminaban en enfrentamientos entre los manifestantes y la policía municipal o las fuerzas del orden.
Esta situación fue generando una costumbre que se repetía con frecuencia en sucesivas Estaciones de Penitencia de la Hermandad, cuyos cofrades cargaban los pasos por fuera. De este modo, y casi como una norma no escrita, surgió el fenómeno popularmente conocido como «las carreras del Dolor». Llegó a darse el caso de que, en un año determinado, transcurría la procesión con total tranquilidad por la calle Larga y, al entrar en la calle Lancería, se le cayera una bandeja a un camarero del conocido y recordado Bar La Alianza, lo que provocó de inmediato una de aquellas famosísimas carreras, a veces casi auténticas «estampidas humanas», en las que se corría sin saber muy bien por qué.
Ya en los años cuarenta, también se originó una de estas carreras a raíz de la caída de un caballo del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa, que acompañaba a la Cofradía abriendo paso a la Hermandad durante su recorrido, con sus roncos y acompasados toques de trompeta, al pasar por la farmacia de la Puerta Real.
A la primera reunión de la naciente Unión de Hermandades, celebrada el 15 de julio de 1937 en los salones de la Escuela de San José, faltó la representación de la Hermandad del Mayor Dolor, si bien posteriormente se adhirió tanto al acto como a las decisiones adoptadas por dicho organismo.
Evolución contemporánea y hechos recientes
Desde 1939, tras la institución de la Unión de Hermandades, quedaron establecidos los horarios e itinerarios oficiales, en el marco de la implantación de la Carrera Oficial.
Durante los años cuarenta y cincuenta, destacaban en la recogida de la cofradía las cruces de fuego que, desde el Cabildo, iluminaban solemnemente el acto.
En los últimos cuarenta años se produjeron diversos hechos de especial relevancia, entre los que destaca la sustitución del titular de finales del siglo XIX por otra talla de Ecce Homo, datada a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII.
En 1952 se colocó el azulejo de la Virgen en una de las paredes laterales de la iglesia de San Dionisio, en el Angostillo.
En 1983, el paso del Ecce Homo, con la Catedral como fondo, anunció la Semana Santa jerezana en el cartel oficial, mediante una fotografía realizada por <>Francisco Puente.
En 1998 se procedió al nuevo plateado de los respiraderos del paso de palio. Al año siguiente, en 1999, se estrenaron nuevos faldones para el paso de Misterio y, asimismo, se incorporó la calle Luis Bellido al itinerario de regreso, como homenaje a su recientemente fallecido director espiritual.
Desde el año 2004 hasta 2009, la Hermandad celebró sus cultos cuaresmales y efectuó su salida procesional desde la Santa Iglesia Catedral, debido a las obras de restauración de la iglesia de San Dionisio. El día 19 de febrero de 2010, las Sagradas Imágenes de esta Hermandad regresaron a su templo de San Dionisio, realizando ese mismo año la estación de penitencia desde su sede canónica.
En la Semana Santa de los años 2011 y 2012, la Hermandad no realizó estación de penitencia debido a las condiciones climatológicas adversas.
Evolución contemporánea y hechos recientes
Desde 1939, tras la institución de la Unión de Hermandades, quedaron establecidos los horarios e itinerarios oficiales, en el marco de la implantación de la Carrera Oficial.
Durante los años cuarenta y cincuenta, destacaban en la recogida de la cofradía las <strong»>cruces de fuego que, desde el Cabildo, iluminaban solemnemente el acto.
En los últimos cuarenta años se produjeron diversos hechos de especial relevancia, entre los que destaca la sustitución del titular de finales del siglo XIX por otra talla de Ecce Homo, datada a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII.
En 1952 se colocó el azulejo de la Virgen en una de las paredes laterales de la iglesia de San Dionisio, en el Angostillo.
En 1983, el paso del Ecce Homo, con la Catedral como fondo, anunció la Semana Santa jerezana en el cartel oficial, mediante una fotografía realizada por Francisco Puente.
En 1998 se procedió al nuevo plateado de los respiraderos del paso de palio. Al año siguiente, en 1999, se estrenaron nuevos faldones para el paso de Misterio y, asimismo, se incorporó la calle Luis Bellido al itinerario de regreso, como homenaje a su recientemente fallecido director espiritual.
Desde el año 2004 hasta 2009, la Hermandad celebró sus cultos cuaresmales y efectuó su salida procesional desde la Santa Iglesia Catedral, debido a las obras de restauración de la iglesia de San Dionisio. El día 19 de febrero de 2010, las Sagradas Imágenes de esta Hermandad regresaron a su templo de San Dionisio, realizando ese mismo año la estación de penitencia desde su sede canónica.
En la Semana Santa de los años 2011 y 2012, la Hermandad no realizó estación de penitencia debido a las condiciones climatológicas adversas.
Fechas importantes que recordar de esta Hermandad
1388 – (Mesa Xinete, pág. 100 y 102, nº 16)
1414 – Testamento de Antón Ruys de Busto, jurado y vecino de la noble ciudad de Xerez de la Frontera, de la collación de San Salvador, quien fija unos maravedís para que el señor San Bartolomé ruegue a Dios por su alma. Este es el documento más antiguo que se encuentra en la Sala Capitular de la Hermandad, descubierto por la Doctora en Historia Medieval, Dña. Silvia María Pérez González.
1420 – Apuntes de José Soto Molina: se sacaba la imagen de busto de San Bartolomé.
1484 – (José Soto Molina) Bula concedida por el Papa Inocencio.
1488 – Aprobación de la Bula de Erección Canónica (6 de abril). Documento en la Sala Capitular de la Hermandad. Sobre la fundación del Hospital y la Cofradía, Francisco López declaró no tener noticias de quién fuera su fundador, salvo lo que consta en la regla de la Hermandad:
«Esta es la Cofradía que establecemos los oficiales Zapateros, Curtidores y Zurradores de la muy Noble e muy Leal Ciudad de Xerez de la Frontera, a servicio de Dios, de Nuestra Señora Santa María y de todos los Santos e Santas de la Corte Celestial, y a honra y servicio del glorioso y bienaventurado Apóstol Señor San Bartolomé, de cuya vocación es nombrada la Cofradía.»
«Es nuestro Hospital y nuestro Ayuntamiento en la Collación de San Salvador de la dicha Ciudad de Xerez. Establecemos, con la ayuda de Dios y de Nuestra Señora Santa María y del bienaventurado Apóstol Señor San Bartolomé, los dichos oficiales que hoy somos y serán para siempre jamás. Domingo seis días del mes de abril, año del Pontificado de nuestro muy Santo Padre Inocencio VIII, Papa octavo, y segundo arzobispo de Sevilla el Reverendísimo y muy magnífico Señor Don Diego Hurtado de Mendoza, reinando en Castilla los Cristianísimos Reyes Don Fernando y Doña Isabel, nuestros Señores.»
1503 – (17 de julio) Aprobación de las reglas por el Arzobispo Diego Hurtado de Mendoza.
1538 – (13 de agosto) Documento aportado por la Doctora Silvia María Pérez González. Catalina Pérez, beata, vecina de San Dionisio, por sí y en nombre de su hija Juana Hernández de Palencia, vecina de Sevilla y viuda de Juan Rodríguez Taregano, vende a Diego de Illescas unas casas en El Salvador con cargo de 30 maravedís anuales al Hospital y hermanos de San Bartolomé, por 19.250 maravedís.
1593 – (17 de febrero) Sus pertenencias hospitalarias pasan al Beato Juan Pecador, trasladándose la Hermandad a la S. I. Colegial (31 de julio), donde permaneció casi 75 años, según el libro de Cabildo.
1604 – Cardenal Niño de Guevara, ante el notario Blas Varela y con datos de Pedro de Robles, elabora una lista de Hermandades existentes, clasificándolas por fecha de aprobación de sus reglas.
1611 – La Hermandad radica en la S. I. Colegial, en la Capilla del Sagrario, contribuyendo al culto al Santísimo Sacramento (Libro de Actas del Cabildo, febrero 1611).
1679 – Radica en la Iglesia de los Padres Carmelitas.
1680 – Se derrumba la bóveda de la Capilla del Sagrario de la Colegial; la Hermandad envía carta al Cabildo Catedral lamentando lo sucedido (Libro de Mayordomía, 1676-1747).
1739 – Se autoriza el traslado de la Hermandad al Templo de San Dionisio (3 de julio), siendo arzobispo Monseñor Luis Salcedo Azcona
1744 – Traslado de la Hermandad a San Dionisio a su Altar propio, recién construido.
1754 – (7 de septiembre) Preparación de un almacén en La Rinconada, a la espalda de la Iglesia de San Dionisio, junto a la torre
1826 – Prima Inter Omnes. La más antigua de todas las Hermandades existentes en esa fecha era la Primitiva y Hospitalaria Hermandad del Apóstol Señor San Bartolomé, cuyas reglas fueron aprobadas el 17 de julio de 1503 por el Arzobispo de Sevilla, D. Diego Hurtado de Mendoza. Coincidiendo con el final del papado de Inocencio VIII (1484-1492) y el comienzo de Alejandro VI (1492-1503).
Lista de antigüedad (según Cardenal D. Fernando Niño de Guevara)
- San Crispín – 24 de mayo de 1603
- San Juan Evangelista – 28 de febrero de 1603
- Santa Helena – 8 de marzo de 1595
- La Expiración – 10 de junio de 1588
- San Andrés – 6 de junio de 1585
- Del Rosario de Nuestra Señora – 27 de febrero de 1581
- De San Sebastián – 9 de julio de 1577
- Del Santo Crucifijo – 31 de marzo de 1574
- Soledad de Nuestra Señora – 6 de mayo de 1564
- Las Cinco Llagas – 6 de mayo de 1564
- San Antón – 6 de febrero de 1562
- Santa Vera Cruz – 1 de mayo de 1557
- Dulce Nombre de Jesús – 31 de julio de 1555
- Nuestra Señora de la Piedad – 11 de noviembre de 1547
- Nuestra Señora de los Reyes – 16 de febrero de 1546
- Nuestra Señora de los Remedios – 16 de septiembre de 1517
- San Bartolomé – 17 de julio de 1503
1850 – (18 de noviembre) Aprobación de los nuevos estatutos.
1867 – Realiza su salida penitencial, así como en 1875 hasta 1882; 1886 y 1888; debido a la inestabilidad política, no salió durante casi 25 años.
1872 – Una devota regala, el día de su boda, un aderezo a la Santísima Virgen (oro y brillantes).
1891 – Estreno del paso del Señor del Ecce-Homo con la canastilla central de plata de ley de estilo neoclásico.
1892 – Estreno de las tres nuevas figuras del paso de Misterio, obra del tallista valenciano Vicente Tena.
1912 – Don Federico Rivero O’Neale (H.M.) encarga un puñal para Nuestra Señora con el aderezo donado en 1872.
1927 – Compra a la Hermandad de San Bernardo de Sevilla del manto de la Virgen del Refugio y palio (estreno en 1928).
1929 – Estreno de la Corona (plata dorada, pedrería y esmaltes) para Nuestra Señora.
2004 – Nuevo traslado de la Hermandad a la Santa Iglesia Catedral, por cierre de la Iglesia de San Dionisio ante riesgo de derrumbe, instalándose en el Altar de San Caralámpio.
2010 – Regreso a su sede canónica de la Iglesia de San Dionisio.
Estos datos y fechas para recordar han sido recopilados y resumidos del libro de D. Emilio Rivelott Pérez, Hermano Mayor de la Cofradía, sobre la historia y conclusiones de esta primitiva Hermandad, titulado “Prima Inter Omnes”, promocionado por la Asociación Benéfica 8 de Septiembre en 2013.
Historias anecdóticas y documentales
Procesiones en el siglo XIX y principios del XX
En la segunda mitad del siglo XIX, y durante una de las etapas más críticas que finaliza en el último decenio de la centuria, la Hermandad realiza su procesión en los años 1867, de 1875 a 1882 de manera ininterrumpida, y en 1886 y 1888. De esta manera, en el último cuarto del siglo XIX, su procesión en la tarde y noche del Jueves Santo se convierte en un acontecimiento habitual.
Sin embargo, al comenzar el siglo XX, la procesión deja de realizarse: la Hermandad sale únicamente en el Jueves Santo de 1901 y 1903, y no organiza otra procesión hasta 1921. No obstante, se celebraban brillantísimos cultos cuaresmales, estuviese o no la procesión.
Septenarios y Altar de Cultos
La Hermandad organizaba excelentes septenarios, en los cuales el Altar de Cultos se montaba con gran profusión de candelabros y flores, incluyendo un balconcillo de plata ante el Ecce Homo para simular la exposición en el Pretorio de Cristo azotado y coronado de espinas. Todo destacaba especialmente, ya que, como era preceptivo por la Liturgia, se cubría todo el retablo del templo con el velo morado, que servía de fondo al Altar de los Cultos. El templo se llenaba de fieles.
El Altar de Cultos era preparado por los carpinteros de Arias, bajo la dirección y colaboración de Juan Gavira Ribera y José Rafael Montes García. En el centro del templo se disponía, con los preciosos bancos góticos cercanos al presbiterio, una especie de «aprisco» en forma de U, en el que presidían los cultos los componentes de la Junta de Gobierno y los cofrades de la Hermandad, presididos por hermanos mayores de los años 20 a 45, tales como:
- Diego Zuleta (1925-1929)
- Manuel Sierra Navarro
- Juan Manuel González Guillén
- Iñigo Ruiz Ruiz
- Luis López Carrizosa
- Francisco López Carrizosa
- Pedro López Carrizosa e Izaguirre
Al finalizar la Santa Misa del septenario y la Corona Dolorosa, se rezaba un responso por los hermanos fallecidos, con gran pompa y los oficiantes acompañados de palermos encendidos. El último día, que coincidía con el Viernes de Dolores, se celebraba el Solemne Besamanos de Nuestra Señora del Mayor Dolor, se hacía la Función Principal de Instituto y se salía en procesión con el Santísimo Sacramento. Entre los grandes predicadores de los años 30 destacan el magistral de la Catedral de Madrid y don Rafael Sáenz de Diego.
La estética de la Hermandad en los primeros años del XX es heredada del último tercio del XIX. Los pasos eran portados por mozos de cordel y dirigidos por dos capataces, al estilo tradicional de la región.
Adquisiciones y mejoras de los pasos
Cuando la Hermandad se reorganiza y retoma la procesión en el último tercio del XIX, adquiere para el misterio una canastilla sin calado de plata de ley de estilo neoclásico, y compra en 1891 un Ecce Homo, un Pilatos y un soldado romano, todos de talla valenciana.
Para el paso de la Virgen, ese mismo año se estrena un manto semilargo de terciopelo azul con bordados en oro, donado por el Marqués de Alboloduy, así como una saya. El techo del paso de palio era una pintura de Germán Álvarez Algeciras (1898), donada por Doña Encarnación Álvarez de Álvarez. Actualmente se conserva colgada al final de la nave de Nuestra Señora del Mayor Dolor en la Iglesia de San Dionisio.
En 1912, Federico Rivero O’Neale manda realizar un valiosísimo puñal de oro, diamantes, brillantes y platino para la Virgen, utilizando los cinco aderezos que una dama jerezana ofreció el día de su boda en 1872.
Recuperación en los años veinte
En los años veinte, la Hermandad recobra su antigua pujanza. En 1921, vuelve a salir la corporación con carácter permanente, hasta nuestros días, salvo el paréntesis de la Segunda República. El 13 de febrero de 1921, se elige por unanimidad una nueva Junta de Gobierno presidida por D. Diego Zuleta y Quipo de Llano, acordando dar al Septenario del Dolor la misma solemnidad que en años anteriores y realizar la procesión el Jueves Santo.
Por incidentes con los patronos de la Hermandad, los Marqueses de Alboloduy, no pudieron sacar ese año ni su Misterio ni sus pasos, por lo que los pidieron prestados a la Hermandad del Desconsuelo. El 12 de marzo, se traslada desde la capilla de los Remedios a San Dionisio al Señor de la Puerta Real, que presidió junto a la Virgen el Septenario y salió en procesión el Jueves Santo, sustituyendo a su titular.
Años antes, en 1917, el Lunes Santo, 2 de abril, salió en procesión de rogativas el Señor de la Puerta Real, acto promovido por destacadas personalidades. A esta procesión acudió en corporación el Ayuntamiento de Jerez. Otro Ecce Homo, el Señor de los Trabajos, salió de Santiago el 17 de abril de 1919, Jueves Santo, hasta la Victoria, debido a un intento de algunos hermanos de constituir una Hermandad con él como titular.
Actos singulares y tradiciones
Otro acto emotivo era la salida del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa, a pie y en formación, desde el Cuartel Fernando Primo de Rivera, el Jueves y Viernes Santo, para visitar diversos Sagrarios, incluido San Dionisio. Los trescientos soldados, con traje azul y franjas encarnadas, casco y sable, se arrodillaban ante los pasos.
Asimismo, la Hermandad conservó la “Trompeta Saetera”, que anunciaba diversos actos y cultos. Andrés Fernández García, “El Cocherito”, cochero de una tartana de un antiguo prohombre de Jerez, tocaba una trompeta francesa durante los Septenarios y la procesión del Dolor. El sonido era un semitono de lamento, como el paso de ajusticiados. La tradición fue recuperada años después por su descendiente Antonio Mancheño Pruaño (fallecido en 1998).
En estos años, como se observa en la imagen de 1927, la Virgen sale en procesión con un nuevo palio bordado y color claro, con tipología de figuras. Aparecen también los respiraderos, basamentos y varales de plata de estilo gótico. En la segunda mitad de los años veinte, el paso de Misterio presentaba una composición similar a la actual: Seco Imbert realizó los respiraderos y un último cuerpo de la “escalinata”, completado y ampliado en 1964 por la Viuda de Villarreal.
El 6 de abril de 1927, la Hermandad compró a la de San Bernardo de Sevilla, por 16.000 pesetas, el palio y el manto que en 1903 bordó Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Salió por primera vez en Jerez en 1909.
El primer año en que desfila en Semana Santa la Banda Municipal de Jerez, en 1930, lo hace acompañando a la Virgen del Mayor Dolor. El precio fue de 300 pesetas. Este acompañamiento se ha mantenido hasta la actualidad.
La Segunda República y el paréntesis procesional
La proclamación de la Segunda República supuso un paréntesis en la salida procesional de la Cofradía. La Hermandad decidió no salir en Semana Santa entre 1931 y 1936.
Como leyenda, se contaba que durante esos años, al ser la Hermandad la más antigua y completa en pasos, insignias y presidencias, algunas procesiones se veían interrumpidas por manifestaciones de trabajadores del campo y bodegas, que a veces terminaban en encuentros con la policía municipal. Esto creó una costumbre de “Las carreras del Dolor”, donde los cofrades cargaban por fuera los pasos y se producían rápidas estampidas.
Un ejemplo: un año, mientras la procesión transitaba por Calle Larga, se le cayó la bandeja a un camarero del recordado Bar La Alianza, provocando una de estas famosas carreras. Por los años cuarenta, la caída de un caballo de los lanceros de Villaviciosa también provocó otra carrera, abriendo paso a la Hermandad acompañada de los roncos y acompasados toques de trompetas al pasar por la farmacia de la Puerta Real.
Institucionalización y hechos contemporáneos
A la primera reunión de la naciente Unión de Hermandades, el 15 de julio de 1937, en los salones de la Escuela de San José, faltó la representación del Mayor Dolor, aunque posteriormente se adhirió a las decisiones del organismo.
Desde 1939, tras la institución de la Unión de Hermandades, quedaron establecidos los horarios e itinerarios oficiales, dentro de la instauración de la Carrera Oficial.
En los años cuarenta y cincuenta destacaban, en su recogida, las cruces de fuego que iluminaban el acto desde el Cabildo.
En los últimos cuarenta años se produjeron varios hechos significativos:
- Sustitución del titular de finales del XIX por una talla de Ecce Homo datada a finales del XVII o principios del XVIII.
- 1952: colocación del azulejo de la Virgen en la pared lateral de San Dionisio, en el Angostillo.
- 1983: el paso del Ecce Homo, con la catedral al fondo, anuncia en el cartel oficial la Semana Santa jerezana (fotografía de Francisco Puente).
- 1998: nuevo plateado de los respiraderos del paso de palio.
- 1999: estreno de nuevos faldones para el paso de Misterio y se incorpora la calle Luis Bellido en el itinerario de vuelta, en homenaje a su recientemente fallecido director espiritual.
- 2004-2010: la Hermandad celebra cultos y procesiona desde la Santa Iglesia Catedral, debido a obras de restauración en San Dionisio.
- 19 de febrero de 2010: regreso de las Sagradas Imágenes a su templo de San Dionisio, realizando la estación de penitencia desde su sede canónica.
Iglesia de San Dionisio Areopagita
Plaza de la Asunción s/n. 11403, Jerez de la Frontera (Cádiz)
640 851 327
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de Nuestra Señora del Mayor Dolor en el Paso del Ecce Homo